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| Foto: Diario 26 |
El Gobierno debería ser partidario de subsidiar temporalmente al sector tambero para reactivar la producción de manteca y no perjudicar así a los consumidores masivos.
No comparto la reflexión que lanzó ayer el ministro de Agricultura de la Nación, Ricardo Buryaile, cuando sostuvo que el faltante del láctico es un problema expresamente empresarial y que ni él ni otros funcionarios de Cambiemos pueden hacer nada al respecto. No coincido en absoluto en ese punto.
Podrá ser un inconveniente acarreado de la gestión anterior como sustentan desde Casa de Gobierno, pero es claro que el presente Gobierno no se molestó en analizar y agudizar sus habilidades bursátiles para al menos intentar revertirlo y acceder así a una solución momentánea en beneficio de un número de personas considerable para que el impacto de su recesión no fuese tan tremendo.
No soy experto en Política ni mucho menos en Economía, pero la actual administración podría retribuir ése carente del 50%, que ayer se alegó, en un crédito a mediano o largo plazo a cubrir en un período de tiempo determinado que satisfaga a ambas partes, y así la producción de manteca no se frenaría y los tamberos podrían reajustar sus ganancias en duplicar la elaboración de quesos, como justificaron en el día de ayer, y con el rédito que recibieran a cambio del proceso podrían cancelar parcialmente el préstamo y encaminarse a reactivar la industria láctea de a poco y paulatinamente sin necesidad de recurrir a este tipo de decisiones que perjudican en gran parte a la mayoría de los argentinos. Porque, en definitva, nosotros somos los que pagamos las consecuencias de éstas medidas, no sólo porque estamos privados de adquirir manteca en este caso, sino porque cuando vuelva a producirse dentro de un tiempo, cuando el conflicto esté nuevamente estabilizado, la vamos a pagar más cara de lo que la veníamos abonando hasta el momento. Los grandes empresarios sólo persiguen sus propios intereses, en vez de perseguir las necesidades de la gente, para la que supuestamente trabaja y se preocupa. Y si los funcionarios del Poder no intervienen en éstas cuestiones, estamos en serios problemas.
La gestión de Mauricio Macri se está equivocando mucho y está incurriendo en serios errores en diversos aspectos. Pero también hay muchas cosas que está haciendo bien y otras tantas que están correctamente encaminadas.
Este Gobierno resulta más eficiente y menos corrupto que el saliente. Pero no es un lecho de rosas y Argentina no es el paraíso.

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